Revista El Economista marzo-abril 2026

El Economista www.eleconomista.net Marzo - Abril 2026 • 17 Durante 2025, el sistema bancario de Centroamérica mantuvo un desempeño sólido, respaldado por la estabilidad en la calidad de los activos y por un flujo récord de remesas que fortaleció los depósitos y la capacidad de otorgar crédito. El dinamismo de las transferencias familiares provenientes del exterior se consolidó como uno de los principales factores que sostienen la actividad financiera en la región. En el Triángulo Norte (El Salvador, Honduras y Guatemala), las remesas familiares totalizaron $47,730.2 millones en 2025, un 20 % más que lo registrado en el 2024, según datos oficiales de cada país. Este ingreso de divisas incrementó los depósitos bancarios y fortaleció la base de fondeo de las instituciones financieras. En El Salvador, los depósitos bancarios crecieron alrededor de 18 % en 2025, superando los $20,061 millones en el sistema financiero. En Guatemala, los depósitos del sistema bancario superaron los $60,000 millones, con un crecimiento interanual cercano al 11 %, reflejo del aumento de liquidez impulsado, entre otros factores, por el flujo de remesas. En Honduras, los depósitos del sistema bancario hondureño alcanzaron 722,876 millones de lempiras al cierre de 2025, equivalentes a unos $27,400 millones, según datos de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS). “Las remesas han sido un motor clave para el sistema financiero en Guatemala, Honduras y El Salvador. En 2024, representaron aproximadamente 25.7% del PIB en Honduras, 24% en El Salvador y 19% en Guatemala, y continuaron creciendo en 2025”, afirmó Olga Calabozo, gerente regional de Instituciones Financieras de IFC para México, Centroamérica y el Caribe. Calabozo señaló que en los últimos tres años, el crecimiento crediticio en Centroamérica se ha mantenido moderado pero resiliente, en línea con la actividad económica y las condiciones del sector financiero. En términos generales, el crédito nominal ha aumentado entre 5% y 13%, aunque con diferencias por país. Por ejemplo, el año pasado Guatemala registró una expansión del crédito al sector privado de 9% en 2024, mientras que en Panamá el crédito interno incrementó 1.2%. En El Salvador, el crédito ha avanzado arriba del 9%, mientras que en Costa Rica rondó un alza de 5.5% y en Honduras de 3.8%. Karina Montoya, gerente de la calificadora Pacific Credit Rating (PCR) para El Salvador señaló, por su parte la banca regional se ha beneficiado de entornos operativos favorecidos por el crecimiento económico en 2025. El crecimiento estimado del PIB del año pasado en cada uno de los diferentes países de la región se ubica en un rango de 3.0%-5.0% con diversos factores impulsadores como los flujos de remesas, turismo, zonas francas (exportación), inversión pública en infraestructura, consumo doméstico, entre otros. Esto repercutió en tasas de crecimiento en las carteras crediticias en los sistemas bancarios de entre 5.0% y 13.0% durante 2025. Calabozo agrega que las carteras de crédito están relativamente equilibradas entre financiamiento productivo y crédito a los hogares, aunque la composición varía según el país. Guatemala y Panamá muestran una mayor orientación hacia el crédito empresarial —sobre todo, comercio, servicios y logística—, mientras que Costa Rica tiene una mayor participación de crédito a los hogares. Honduras y El Salvador presentan una estructura más balanceada, con un crecimiento reciente del crédito al consumo. En este contexto, el acceso al financiamiento para las pymes sigue siendo un desafío, debido a la informalidad, la falta de garantías y el limitado historial crediticio. “Desde IFC, estamos trabajando estrechamente con la banca de la región para ampliar el financiamiento productivo, a través de instrumentos financieros innovadores, esquemas de mitigación de riesgos y servicios de asesoría que permitan canalizar más recursos hacia pymes, fortalecer su capacidad de crecimiento y contribuir a la creación de empleo”, señaló. No obstante, recalcó que el sector aún enfrenta muchos desafíos. “Observamos diversos retos. Primero, marcos para instrumentos y financiamiento estructurado (por ejemplo, factoring y titularización) que permitan fondeo más competitivo para las entidades y, en última instancia, mejores condiciones para los clientes. Segundo, una actualización regulatoria para converger hacia estándares más robustos. Tercero, la regulación y supervisión de entidades financieras no bancarias, que ganan relevancia y requieren reglas claras para competir de manera segura y ordenada. Nuevos estándares Uno de los aspectos que se destacan del sector bancario en 2025 es el avance en el cumplimiento de los requerimientos internacionales, ajustando sus operaciones a estándares que garanticen más transparencia. 2 0% incrementaron las remesas en el Triángulo Norte, con cifras récord en cada país.

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