El Economista - Enero 2026

El Economista www.eleconomista.net Enero - Febrero 2026 • 71 HOBBY + EN EL DIVÁN NOV E L A Irma Cantizzano HISTORIAS Los secretos de la tía La cineasta Agnès Dugain recibe una llamada de la policía para que vaya a reconocer el cuerpo de su tía que acaba de fallecer en Gueugnon (Francia), el pueblo donde ella pasaba sus vacaciones de infancia. La llaman a ella porque es la última pariente viva de Colette Septembre, la hermana de su padre. Esto pareciera un hecho común con la salvedad que la tía Colette ha muerto tres años antes e incluso ya está enterrada... Así arranca Tatá (mote cariñoso para tía en francés), la novela de la escritora Valérie Perrin publicada por Duomo Ediciones el año pasado, que hace una radiografía acerca de las relaciones familiares y los grandes secretos que se guardan y se repiten. Lo hace de manera verdaderamente magistral, en una historia con varias subtramas tratadas con la misma intensidad y profundidad en la medida que los personajes aparecen. La protagonista es una joven cineasta que está en una etapa de la página en blanco, lleva ya unos años divorciada y el dolor de ver a su marido, un famoso actor, con otra mujer no la deja vivir en paz. Con él comparte a una hija adolescente, y su vida se ha vuelto de una monotonía aplastante. Hija única de un virtuoso y famoso pianista que murió joven y de una gran violinista, pasaba los veranos en casa de su tía, una mujer a la que cada vez la consideraba más insignificante y apagada, a pesar del cariño. Su tía era aburrida, lo opuesto a sus padres. “Colette, soltera y sin hijos, es la hermana de mi padre Jean. Desde el día que él murió, llevó luto por su hermano. Llenó todo el espacio. Todo su espacio marchito. Su cuerpo delgado y pequeño, sus grandes ojos negros que le comían la cara, su zapatería, su cama. El aire que respiraba”. Era fanática del fútbol y su única diversión tenía que ver con los partidos que jugaba el equipo local, el FC Gueugnon. Se llamaban cada martes, más como una costumbre que como una comunicación fluida, pero esa llamada era el lazo que las mantenía unidas, hasta que la tía falleció la primera vez. Esa vez Agnès estaba en Los Ángeles y no pudo ir al sepelio; pero esta vez, la segunda, si fue a reconocerla y ahí su mundo se vino abajo hasta que tocó fondo y salió a la superficie. ¿Quién era su tía? Colette le dejo una maleta llena de cassettes donde le contaba todo lo que no había podido decirle en sus veranos, ni tampoco en las llamadas de los mar tes. Le cuenta su historia, su vida de pequeña junto a su hermano que fue un virtuoso del piano desde que era un niño, cómo ella lo adoraba y cómo crecieron de manera paralela. Le habló de la guerra y de los estragos, de sus amores, de sus afectos, y de sus desilusiones, y con esa voz aquella tía gris fue tomando color y tomando vida frente a sus ojos. Y esa tía que revive en los recuerdos empieza también a abrirle los ojos y descubrirle su pasado, ese que persiguió a su madre y la alcanzó a ella, y mientras mira la verdad empieza una reconversión, un renacer y una nueva visión, porque la verdad no ata sino que libera, a pesar que los peligros del pasado aún acechan en Gueugnon. “Tatá” es un libro íntimo, de amor, de dolor, de sacrificios, de búsqueda, de amistad, pero sobre todo es un libro de resiliencia, de esa que solo surge cuando la única opción es rendirse. De los mejores libros de 2025. • EL ECONOMISTA/ARCHIVO LA AUTORA •Valérie Perrin es una de las escritoras francesas más leídas en el momento. Ha publicado cuatro novelas por las que ha sido premiada: “Les Oubliés du dimanche”, “Changer L’eau des fleurs”, “Trois” y “Tatá”. Sus libros han sido traducidos a 38 idiomas. Es fotógrafa de cine y escenógrafa, y vive en Normandía.

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