El Economista - Enero 2026

una reforma que ponga freno a esa deuda previsional, la cual supera el 30% de la deuda pública total. Esta reforma no solo busca contener esa deuda, sino que además podría implicar cambios sustanciales para los cotizantes, como un aumento en la edad de jubilación y ajustes en las tasas de cotización. Como base técnica para la reforma, el Gobierno y el FMI elaboraron un estudio actuarial que confirma un déficit actuarial significativo si no se adoptan medidas hoy. Este documento indica que el sistema previsional presenta un déficit neto equivalente a cerca del 59 % del Producto Interno Bruto (PIB) para el periodo 2024-2070, reflejando un desbalance persistente entre ingresos y obligaciones. El estudio señala que el mayor peso del déficit actuarial recae sobre el sistema privado de pensiones, cuyo gasto proyectado aumentará conforme crezca el número de cotizantes que acceden a la jubilación; su déficit a valor presente se estima en 45.4 % del PIB. En contraste, el sistema público, ya derogado, verá disminuir progresivamente su gasto hasta extinguirse alrededor de 2050, cuando se jubilen los últimos pensionados bajo ese régimen. El estudio señala que el déficit actuarial podría aumentar incluso más, pues el cálculo no incluye las cargas fiscales que se originarán por el pago de capital e intereses de la deuda que surja más adelante. Lo más preocupante, advierte el informe, es el deterioro de la Cuenta de Garantía Solidaria (CGS), que financia las pensiones mínimas. Según el documento, este fondo se agotaría en 2029, debido a que “la evidencia sugiere que la cuenta individual de la mayoría de los jubilados en 2024 se agotaría en los próximos dos años”. La Cuenta de Garantía Solidaria es un fondo común dentro del sistema de capitalización, creado para cubrir las pensiones mínimas cuando los fondos de las cuentas individuales se agotan. Cada cotizante destina el 6 % del El Economista www.eleconomista.net Enero - Febrero 2026 • 21 +DAT O S ¿Cómo funciona el sistema de pensiones de El Salvador? El actual sistema de pensiones de El Salvador se constituyó en 1998 con la introducción del Sistema de Ahorro para Pensiones (SAP) que estableció cuentas individuales para todos los cotizantes. Este sustituyó al sistema de reparto que era administrado por el gobierno. Los nuevos participantes y aquellos menores de 35 años en 1998 migraron obligatoriamente al SAP. Adicionalmente, el 80% de los que tenían la opción de migrar al SAP (de 36 a 50/55 años en 1998) optaron por unirse al nuevo sistema. Para los que migraron al sistema de manera voluntaria, se emitieron certificados de traspaso como reconocimiento económico por sus contribuciones al sistema público. Los beneficios del SAP dependen del saldo en las cuentas individuales de cada afiliado, de la rentabilidad de las inversiones de los fondos de pensiones. Las tasas de contribución totales ascienden al 16%, divididas entre empleadores (8.75%) y empleados (7.25%). -De ese 16%, 9% se canalizan a la cuenta individual de ahorro para pensiones y 6% porcentuales se aportan a la Cuenta de Garantía Solidaria (CGS), que es una cuenta constituida para financiar las prestaciones de aquellos pensionados cuya cuenta individual se ha agotado, financiamiento de Certificados de Traspaso y pensiones por invalidez. El punto porcentual restante de contribuciones se destina a comisiones de las AFPs. Para tener derecho a una pensión de vejez, que permite obtener una pensión mínima y prestaciones de sobrevivencia, se necesita un historial de cotización de al menos 25 años continuos o discontinuos. Estos años de cotización incluyen tanto el tiempo de cotización en el SPP (si lo hubiese) y del SAP. Es necesario alcanzar la edad legal de jubilación de 60 años para los hombres y 55 para las mujeres. No hay opciones para jubilarse anticipadamente. Actualmente existe una pensión mínima de vejez de $400 y una pensión máxima de $3,000 mensuales. Los afiliados con menos de 25 años de cotización y más de 10, pueden recibir la devolución del saldo de su Cuenta Individual de Ahorro para Pensiones (CIAP), la cual puede decidir entre un pago único o cuotas mensuales de forma temporal o permanente, según los años de cotización. A esta prestación se le incluye el reembolso de las contribuciones al CGS. Para los individuos que alcanzan la edad jubilatoria y que tienen los requisitos mínimos de contribuciones, se calcula, primero, el beneficio correspondiente con base al saldo de CIAP, para que ésta financie 240 pensiones mensuales, y 20 pensiones de Navidad. Las personas que, al llegar a la edad de jubilación, no han podido llegar al mínimo de contribuciones podrán recibir, dependiendo de sus contribuciones, o bien un beneficio económico pagado por su cuenta en CIAP o la devolución del saldo de su cuenta individual. 72 % de la población entre 30 y 54 años tienen una cuenta en el Sistema pero no implica que ahorren.

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