Revista El Economista Diciembre 2025 - Enero 2026

cambio de tendencia tras un 2023 marcado por amplias caídas. Durante 2024, el comportamiento siguió irregular. El giro más claro se observa en 2025. Entre enero y mayo, las variaciones siguieron en negativo, pero desde junio se registra un repunte sostenido con incrementos de 5, 4 y 2.7 %, hasta alcanzar un 5.2 % interanual en septiembre, la mayor expansión reciente. Para Arriaza, este avance “puede marcar el inicio de un buen camino”, impulsado por proyectos del Consejo Industrial y un entorno más favorable para la actividad productiva. El presidente de la ASI aseguró que el próximo año podría consolidarse un crecimiento más firme, especialmente en exportaciones, debido al proceso en marcha para reducir aranceles de acceso al mercado estadounidense. “Todavía falta que ambos gobiernos definan cuáles y en qué cantidad, pero ya hay una decisión para disminuirlos y eso abre mejores oportunidades”, señaló. La otra cara Pero además de estos crecimiento sectoriales, hay otros rubros que no paran de crecer y no necesariamente para bien como la deuda pública. Según los últimos datos, la suma de la deuda pública -que incluye deuda del sector público no financiero, sector público financiero y pensiones- llegó a octubre a los $33,805 millones, es decir, $2,586.5 millones más que en octubre de 2024 o un 8.2 % adicional. Esta alza se da en medio de un acuerdo de Servicio Ampliado y de consolidación fiscal con el FMI. Según el economista Rafael Lemus, “lo preocupante es que se partió de un nivel de (deuda) del 87 % del PIB en 2024 y lo más probable es que se cierre cercano al 90 % en el 2025”. Asimismo, detalla que ha sido un programa de ajuste “que el primer año de implementación aceleró la dinámica de la deuda. Es una desviación de las metas cuantitativas fiscales. Y el presupuesto de 2026 es más continuidad de desviaciones”. “Las desviaciones de las metas cuantitativas es un problema de la gestión del Gobierno y la supervisión del FMI. Se contempló seguimiento trimestral para el primer año, pero todo apunta que el segundo informe de evaluación no se realizó”, dice. El economista señala que es “un ‘arreglo de hecho’, un cambio sobre la marcha que ambos Gobierno y FMI no han hecho público. No les interesa informar a la población, en este aspecto el FMI se ha plegado al esquema de opacidad del Gobierno”. El FMI detalla en la última evaluación hecha al país que las autoridades acordaron “continuar ejerciendo un estricto control del gasto público para cumplir con las metas de saldo primario en lo que resta del año para salvaguardar la credibilidad, reconstruir los márgenes fiscales y externos, y situar la deuda pública en una senda firmemente decreciente”. Pero la sombra de la deuda permanece. Incluso, la calificadora de riesgo Fitch Ratings señaló que se podría subir la calificación soberana del país si se da una consolidación fiscal que respalde una reducción sostenida de la deuda pública en relación con el PIB. El Salvador tiene una nota de B- de parte de esta agencia, una de las más bajas de la región. • 20 • El Economista www.eleconomista.net Diciembre 2025 - Enero 2026 •La CEPAL y el Banco Mundial elevaron la proyección de crecimiento del país ubicándola en 2.8% y 2.5%, respectivamente. “Las desviaciones de las metas cuantitativas es un problema de la gestión del Gobierno y la supervisión del FMI.” RAFAEL LEMUS, economista 9 0% del PIB podría llegar la deuda pública, según los economistas. P ORTA DA PERSPECTIVAS ECONÓMICAS EL ECONOMISTA/ARCHIVO

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