Revista El Economista- Octubre/noviembre 2025

La meta del desarrollo rural en El Salvador ¿Cómo se transforma el campo? creando líderes comunales e involucrándolos en la toma de decisiones para cambiar su entorno. Ese es el método de trabajo de Fundación Campo, que apoya al desarrollo rural de El Salvador desde hace 30 años. P OR : IRMA CANTIZZANO • EL SALVADOR Lo que comenzó como un proyecto de continuidad a la labor de CARE con el Programa de Crédito para la Agricultura Sostenible (CAS) financiado por USAID en la década de los noventa, se transformó en Fundación Campo, una institución que ya suma tres décadas de trabajo en la zona rural de El Salvador. “Desde entonces, la Fundación mantiene vivo ese objetivo: acompañar a las comunidades en su proceso de transformación, fortaleciendo sus capacidades, promoviendo medios de vida sostenibles y fomentando la autogestión”, señala Alexi Romero, director ejecutivo de la Fundación. El modelo de trabajo se destaca por su enfoque participativo, ya que en cada proyecto, las comunidades son parte activa del diagnóstico, la planificación y la ejecución. “Cada proyecto nace de la gente, no de ideas externas” , subraya Romero. Es así, que con el método “Comunidades en Progreso” combinan inclusión financiera, cohesión social y alianzas locales, lo que ha permitido fortalecer 350 juntas directivas comunales y formar a más de 1,500 líderes que impulsan proyectos de agricultura sostenible, agua potable y gestión ambiental, principalmente en la zona oriental del país. En estas tres décadas, la Fundación ha ejecutado más de 100 proyectos sociales alineados al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), orientados a mejorar el acceso al agua potable, educación, salud e infraestructura comunitaria. Solo en 2024, gestionó $1.7 millones en fondos para 17 proyectos en 210 comunidades rurales. Un 38% de los fondos eran propios y el resto, de cooperación. ¿Han cambiado las necesidades en estas tres décadas de operar? “las necesidades básicas: agua, salud, educación, alimento, persisten. La Fundación ha fortalecido su capacidad para identificar necesidades y conectar recursos, ampliando su portafolio de cooperantes y estructura operativa”, comenta Romero. A pesar del cierre de USAID que afectó a algunos cooperantes, la Fundación Campo ha mantenido sus proyectos gracias a una cartera diversificada de aliados, dice el director y explica que no ha cambiado el proceso de identificación y aplicación a fondos, ya que cuentan con cooperantes comprometidos. Los desafíos Aunque sean las mismas necesidades las que aquejan a los habitantes de la zonas rurales, se han sumado también diversos desafíos como la migración. Para ello trabajan en la inclusión social y productiva de miles de personas retornadas desde el extranjero, aunque también con los que quedan, porque según Romero, “los jóvenes rurales siguen migrando por falta de EMPRESAS PROYECTOS SOSTENIBLES 70 • El Economista www.eleconomista.net Octubre - Noviembre 2025 Zonas de influencia •La Fundación Campo trabaja en las comunidades rurales de la zona oriental del país, entre ellos San Miguel, Morazán, La Unión, Usulután, La Paz, aunque también en Cabañas, Chalatenango y Santa Ana.

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