El Economista www.eleconomista.net Septiembre - Octubre 2025 • 73 EL ECONOMISTA/CORTESÍA HOBBY + EN EL DIVÁN MEMORIAS Irma Cantizzano AHORA Y EN LA HORA Cuando las palabras no alcanzan ¿Cómo se cuenta el horror? Y ¿cómo se logra sobreponerse a escapar de la muerte? ¿Cómo se vive sabiendo que si no se hubiera levantado de la mesa y cambiado de silla para escuchar mejor a su interlocutor, el muerto hubiera sido él? ¿Cómo? Esto trata de hacer, Héctor Abad Faciolince en “Ahora y en la hora” (Alfaguara, 2025), cuando en una especie de crónica de viaje, memorias y relato, narra cómo escapó de la muerte cuando un misil ruso Iskander cayó el 27 de junio de 2023 a las 7:28 p.m. en una pizzería en Kramatorsk, en Ucrania; dónde fallecieron 13 personas, incluida la escritora y poeta ucraniana Victoria Amélina, que minutos antes estaba sentada a su lado. El escritor acercó su corazón a Ucrania antes de la pandemia, cuando le escribieron unas editoras ucranianas que querían traducir su novela “El olvido que seremos” a su idioma. Después se unió a “Aguanta Ucrania” un movimiento latinoamericano de apoyo a país ante la invasión rusa, y estando la guerra latente lo invitaron a presentar su libro traducido a la Feria del Libro en Kyiv; la idea era solo ir una tarde por “prudencia” y muy a pesar del temor que quería esconder y la alarma que despertó en su familia el viaje. El plan era ir y volver a Polonia, pero el camino no fue cómo él lo había esperado. Así, Héctor Abad cuenta la trayectoria en tren desde Polonia, y en medio de esa narración hace un acercamiento a la historia ucraniana, y las “purgas” que le tocó vivir, como fueron perdiendo su cultura y como luchaban por mantenerla. Así también, cuenta los impactos que la edad está haciendo a su cuerpo, el amor de familia, la capacidad de sentir que si le tocaba morir lo haría sin remordimiento. Ese día de la feria conoció a Victoria Amélina, y se reencontró con sus amigos colombianos, Sergio Jaramillo y la corresponsal de guerra Catalina Gómez, quienes decidieron que la manera de apoyar más Ucrania era conocer realmente los estragos de la guerra y poderlos contar, y para eso era necesario ir al Donbás y contra todas las predicciones y preocupaciones fueron. Victoria Amélina esa novelista que había dejado de escribir ficción porque “la realidad es mucho más intensa”, los acompañó. En el libro retoman las palabras que ella dio en una conferencia, donde explicó porqué había dejado de escribir: “Me doy cuenta de que la violencia había destruido mi propio lenguaje. Es lo que la guerra te deja, las frases son las más cortas posibles, la puntuación es un lujo redundante, el asunto poco claro, pero cada palabra lleva una gran carga de significado. Todo esto es aplicable a la poesía y asimismo a la guerra”. Así los del viaje eran: Héctor, Catalina, Sergio, Victoria Amélina y un “fixer” que los acompañó Dima. Vieron las casas destruidas, hablaron con familias de desaparecidos, vieron las necesidades y el dolor, y la noche antes de partir decidieron ir a comer pizza. Héctor Abad cuenta como se sentaron los cinco en la terraza de la pizzería, cómo él se levantó al baño y regresó a los minutos, cuando cambió de puesto para escuEL AUTOR •Héctor Abad Faciolince (Medellín, 1958) ha escrito ensayos, poemas y más de ocho novelas, entre ellas “Asuntos de un hidalgo disoluto”, “Tratado de culinaria para mujeres tristes”, “Fragmento de un amor furtivo”, “Angosta”, “El Olvido que Seremos”, que fue llevada a la pantalla; “La oculta”, “Lo que fue presente” y “Salvo mi corazón, todo está bien”. char mejor lo que decía Sergio. Victoria Amélina se sentó dónde él estaba, y todos se corrieron de las sillas para volver a estar juntos. Burlaron la ley seca y sacaron un whisky de la mochila para brindar, y en ese momento cayó el misil. “No puedo asegurar si me tiré o me caí al suelo; todo pareció deshacerse por un instante, la vida y el miedo, el tiempo los sonidos, el lugar donde estaba”, cuenta Héctor Abad. Y aunque él salió ileso, en el lugar murieron 13 personas, sus compañeros de mesa resultaron heridos, y Victoria Amélina no sobrevivió, a pesar que fue de las primeras evacuadas al hospital. “Un tiempo más tarde pude estar seguro de que prácticamente no tenía ni un rasguño, que me había levantado incólume del suelo, ileso y vivo, asombrosamente vivo, aunque ya nunca más volveré a ser el mismo”, asegura el escritor. La invasión rusa que inició en febrero de 2022 continúa. •
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