El Economista Septiembre - Octubre 2025

51 representan una ventaja estratégica para Centroamérica, ya que es rica en recursos. Se estima que el 75% de la energía eléctrica en la región se produce mediante fuentes renovables. Costa Rica lidera con más del 90 % de su electricidad proveniente de fuentes limpias, especialmente hidroeléctrica, geotérmica y eólica. Panamá busca aumentar su participación renovable. En 2024, la energía solar y eólica cubrieron el 16% del consumo nacional y para 2030 se pretende llegar al 20% para cubrir la demanda interna. En el Triángulo Norte, Guatemala está acelerando su transición renovable con varios proyectos en marcha. En 2025 abrió una subasta energética para adquirir 1.400 MW de capacidad garantizada a partir de fuentes limpias (solar, eólica, hidroeléctrica y geotérmica) con una inversión estimada entre $3 mil y $5 mil millones en generación y transmisión. Mientras que Honduras lanzó en 2025 una licitación de 1.5 GW, de los cuales 975 MW serán renovables con almacenamiento, según el Banco Mundial. El Salvador alcanzó en 2024 un 63 % de generación con energías renovables, principalmente hidroeléctrica (27.99 %), geotermia (19.29 %) y solar (7.21 %). A ellas se suman la biomasa (7 %) y la eólica (1.94 %). El resto provino del gas natural (28.19 %), la térmica (5.53 %) y las importaciones (2.78 %), de acuerdo con la Unidad de Transacciones (UT). El país busca alcanzar el 99% de energía limpia para 2030 y proyecta inversiones de más de $3,000 millones en infraestructura sostenible en los próximos cinco años. Por su parte, Nicaragua se destaca por su diversificación con la energía hidroeléctrica, geotérmica, y biomasa y Belice busca reducir su dependencia de importaciones con un proyecto solar de 80 MW en desarrollo. Si bien los avances son significativos, las barreras regulatorias y de financiamiento siguen limitando el ritmo de la transición en la región. TECNOLOGÍA QUE IMPULSA LA ENERGÍA LIMPIA La innovación tecnológica es clave para consolidar la transición energética. Sistemas de almacenamiento con baterías a gran escala, redes inteligentes y plataformas digitales permiten que la generación renovable sea más eficiente y estable, fortaleciendo la seguridad energética y reduciendo emisiones de gases de efecto invernadero. En 2025, Honduras asignó un sistema de 75 MW / 300 MWh de baterías para estabilizar su red. Belice, con apoyo del Banco Mundial, instalará cuatro sistemas de 10 MW de almacenamiento para reducir apagones y aprovechar mejor el potencial solar y eólico. El Salvador inauguró en San Miguel una planta solar de 3.6 MWp con 2.15 MWh de baterías, y AES construye un parque de 55 MW en Santa Ana, que evitará más de 119,000 toneladas de CO2 al año. Estas innovaciones hacen que la energía limpia sea más confiable y consolidan a la región en su camino hacia una matriz energética sostenible. ECONOMÍA CIRCULAR: UNA APUESTA AMBIENTAL Y ECONÓMICA Las energías renovables son una pieza clave a la hora de apostar por una economía circular. Gracias a la integración de estas energías con prácticas de economía circular, se puede alcanzar la meta de neutralidad en carbono y garantizar un suministro energético a nivel regional. La economía circular promueve la reducción, reutilización y reciclaje de recursos, reemplazando la lógica lineal de producción por un modelo basado en el reaprovechamiento. Según la Ellen MacArthur Foundation y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), aplicar la economía circular en sectores como la agroindustria, la construcción y la gestión de residuos podría reducir hasta un 45 % de las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030. El impacto económico también es relevante. PNUMA estima que la transición hacia una gestión circular podría generar 1.8 millones de empleos verdes en América Latina, fomentando el desarrollo sostenible y el bienestar social. Actualmente, Centroamérica recicla menos del 5 % de sus residuos sólidos urbanos, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y la circularidad regional se sitúa por debajo del 1 %, de acuerdo con el Circularity Gap Report. Esto refleja una alta dependencia de materias primas vírgenes y una baja reutilización de recursos. A pesar de estos retos, el potencial de la región es enorme. Tecnologías como el biogás, el compostaje industrial y la reutilización de plásticos pueden transformar los desechos en insumos productivos, generar empleo y reducir la presión ambiental, consolidando la economía circular como una herramienta estratégica para un futuro sostenible en Centroamérica. Especial Verde Centroamérica Centroamérica enfrenta un doble desafío: crecer económicamente y, al mismo tiempo, reducir su impacto ambiental. Para ello, la energía renovable se ha convertido en el eje central de la transformación. GENERACIÓN TOTA L Se prevé que los recursos renovables (hidroeléctrico, eólico, fotovoltaico, geotérmico y biomasa) suministren el 91 % de la generación total en los próximos años, según el informe de Planeamiento Operativo de América Central 2025-2026 del Ente Operador Regional (EOR).

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgyMTE=