El Economista www.eleconomista.net Abril - Mayo 2025 • 19 La industria de alimentos y bebidas representa uno de los sectores más importantes para Centroamérica. Su aporte a las exportaciones totales sigue siendo relevante, pese a los retos por el cambio climático y su comercialización. KAREN MOLINA La producción de alimentos y bebidas ha sido, por siglos, el principal comercio a nivel mundial. Granos, aceites, carnes, verduras, frutas y un sin fin de productos comestibles se intercambian a cada segundo entre los países. Con la ayuda de la industrialización, las empresas han logrado procesarlos, transformarlos y conservarlos por más tiempo hasta crear una industria alimenticia dinámica y en constante evolución, que logra nutrir al mundo entero. En Centroamérica, este rubro representa uno de los sectores económicos más pujantes de su actividad comercial internacional. Solo en Guatemala, más del 50% de sus exportaciones totales provienen del sector alimentos. Y en El Salvador, este rubro también aporta más del 38% de sus ventas al exterior. Frutas, verduras, carnes, azúcar, lácteos, granos básicos y muchos más destacan en la producción alimenticia de los países de la región. Sin embargo, las condiciones climáticas, los precios de los insumos y materias primas así como la logística internacional ponen a prueba a un sector que contribuye a la seguridad alimentaria de la región. El fenómeno de “La Niña”, que trae constantes lluvias, podría afectar la producción de alimentos en la región, según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Los conflictos internacionales también ponen en riesgo el precio de las materias primas como el maíz, sorgo, arroz, entre otros, y su proceso de importación o exportación, a partir del pago de aranceles. No obstante, las empresas siguen invirtiendo en buscar alternativas para producir alimentos de la más alta calidad, nutritivos y saludables, dirigidos a un consumidor cada vez más consciente de lo que comen y beben. Productos más innovadores, saludables, con empaques biodegradables y a precios más asequibles son los retos que enfrenta la industria alimenticia regional, que sigue en la histórica tarea de nutrir a su población. •
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