Revista El Economista - Marzo 2020
PORTADA RANKING BANCARIO Y SEGUROS “Se prevé, que la expansión del sector en Centroamérica continúe moderada dado la incertidumbre de los factores mencionados, aunque persiste la dinámica en el sector consumo dentro de las carteras de los bancos de la región, con una alta incidencia de remesas familiares y con balanzas comerciales deficita- rias”, afirma Barquero. Liquidez Entre los factores que han influido positivamente para los países al norte de Centroamérica están: el incremento de la inclusión finan- ciera y las variaciones en el ámbito legal que han beneficiado en buena medida las operaciones de los ban- cos al flexibilizar y volver más efi- ciente los procesos; así como la eliminación de impuestos que res- tringían el crecimiento del sector (como en el caso de El Salvador), considera Óscar Jasaui, presidente Pacific Credit Rating (PCR). Por otro lado, pese a que el envío de remesas ha disminuido en su dinamismo, este continúa siendo abundante y estable, por lo que ha producido un exceso de liquidez por depósitos del público. El año pasado se tuvo un alza promedio regional de 7.7 % en de- pósitos, excepto Nicaragua. Esta di- námica genera un aumento de la capacidad de liquidez para la co- locación de créditos. “Una mayor participación de los depósitos en la estructura de las plazas es algo positivo pues refleja la confianza que el mercado tiene en el sistema bancario. A pesar del mo- desto crecimiento económico, el sis- tema bancario salvadoreño ha mantenido crecimientos por depósitos constantes durante los últimos 5 años, dentro de los cuales se observó un mayor dinamismo producto del aumento en el flujo de remesas que ingresan”, agrega Barquero. Así, al convertirse en la principal fuente para las fi- nanciaciones de carteras, las tasas de interés bajan para incentivar el incremento del crédito de consumo y finan- ciamiento a micro, pequeñas y medianas empresas como impulsan entidades multilaterales. Para diciembre 2019, la colocación de créditos de la región incrementó en 2 %, por lo cual, se genera un efecto positivo en la expansión de la actividad económica y bancaria. Esta disminución de las tasas, también han incentivado el consumo en el corto plazo producto de una mayor preferencia en la utilización de los recursos para gastos que en el man- tenimiento de los depósitos bancarios, continúa Jasaui. “El exceso de liquidez impacta, por un lado, en la reducción general de las tasas promedio ponderadas resultando en un menor rendimiento de la inversión a nivel institucional y en banca personal, además de una colocación de créditos más 7.7 % fueel crecimiento promediode los depósitos bancariosel año pasadoen Centroamérica, excluyendo Nicaragua. 42 • El Economista www.eleconomista.net Marzo - Abril 2020
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