Revista El Economista - Marzo 2020
L os resultados bancarios de 2019 para los actores en Centroamérica fueron como las dos caras de una moneda. Por un lado, las instituciones en los países del Triángulo Norte (Guatemala, El Salvador y Honduras) obtuvieron los mejores crecimientos porcentuales en otorgamiento de créditos y depósitos y, en el lado opuesto de la moneda, los bancos de las plazas ni- caragüenses, costarricense y panameña experimentaron bajos resultados (negativos en algunos casos). Aunque diversos expertos consultados coinciden en que, de manera global, el desempeño bancario en Centroamérica en 2019 fue “modesto” por “un año retador” con un crecimiento promedio en activos de 5.7 % con respecto a diciembre 2018 (con excepción de Nicaragua) y una desaceleración del crédito, impulsado por una menor actividad económica, algunos casos destacaron más positivamente que el resto. “En términos generales, la banca se ha adaptado a los cambios del entorno que ha implicado retos en diferentes aspectos políticos, sociales, fiscales y económicos. Cada país tiene sus particularidades y difíciles de predecir, pero los bancos han adoptado estrategias conservadoras y han resistido, y los perfiles financieros se mantienen”, considera Rolando Mar- tínez, director senior de instituciones financieras centroa- mericanas de Fitch Ratings. Así, el incremento en el otorgamiento de créditos para los países del Triángulo Norte rondó entre el 10 % y 5 %; mientras que para los restantes tres países del istmo fue del 3%hasta una caída del -18 %. Gary Barquero, gerente general de la agencia calificadora SC Riesgo, opina que los resultados globales estuvieron exacerbados por el contexto político y el problema de déficit fiscal en algunos países, como es el caso de El Salvador y Costa Rica. LEONEL IBARRA El Economista www.eleconomista.net Marzo - Abril 2020 • 41
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