Revista El Economista - Marzo 2020

El Economista www.eleconomista.net Marzo - Abril 2020 • 23 su tren eléctrico en San José, cuyo costo asciende a $1,500 millones; que será ejecutado mediante un asocio público- privado (APP), el cual ya fue aprobado por el BCIE. El aporte publico será de $550 millones que se obtendrán a través de un préstamo. El resto se buscará en una licitación pública para atraer un socio estratégico. “Si el socio ganador así lo desea, el banco está listo para apoyar este financiamiento al privado que gane esta concesión”, expresa Mossi. Costa Rica también proyecta un segundo tren de carga en el Atlántico, dice. Recientemente, Nicaragua anunció la cons- trucción de un ferrocarril de pasajeros que vaya de Managua a Masaya y a Granada. Honduras aún evalúa el tema. Las con- versaciones con el BCIE aún están en la fase preliminar. De solicitarse fondos, el banco está en disposición de preparar el proyecto y financiarlo. El funcionario apuntó que se alistaba para firmar una donación de $50 millones por parte de la República de Corea. Los fondos servirán para financiar los estudios de factibilidad de los trenes en Centroamérica. La institución se plantea crear una línea de financiamiento con apoyo de este país, con condiciones blandas: plazos de 40 años, tasas de interés de 0.15 % y 10 años de gracia. Según Mossi, esto hace que los proyectos se vuelvan atractivos para los inversionistas. “Se está reintroduciendo la figura del fe- rrocarril. Si uno se pone a pensaren Cen- troamérica no hay inversión en ferrocarril en los últimos 150 años. Realmente es una in- dustria nueva desde el punto de vista práctico. Estamos trabajando una estrategia regional para darle sentido a las rutas, a qué tipo de estándar queremos apostarle”, comenta. “Son estrategias que se basan no en sueños míos, sino en estudios de demanda donde construir más carreteras no es la solución; ciudadanos como San Salvador, Guatemala, San José, Panamá, Santo Domingo están realmente agobiadas por el tráfico. El transporte público es una opción obligatoria para todos estos países, tanto para pasajeros como para carga. No es un sueño, es basado en la demanda”, insiste el presidente del BCIE. Mossi comenta que los primeros tres países han expresado que desean trenes eléctricos. Los proyectos tomarán tiempo, según reconoce, ya que desde que se toma la decisión de que se va a construir hasta que comience a funcionar pasan, en promedio, cuatro años. El BCIE tiene una calificación AA, lo cual quiere decir que es una institución muy estable y de bajo riesgo; pero la apuesta para el próximo quinquenio es llegar a AAA, la misma que poseen el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM). Esto le permitiría financiar estos proyectos con tasas de interés similares a las que ofrecen estas dos instituciones. Mossi destaca que el banco regional aporta el 51 % del financiamiento para el desarrollo en Centroamérica, el BID provee cerca del 30% y el BM cerca de un 29 %. De ahí el interés por reducir su costo financiero, resalta Mossi. Una de las apuestas para el quinquenio es atraer a nuevos socios. En la mira están Reino Unido, que ha firmado recientemente un tratado de libre comercio con C.A. • Promueven acceso a informaciónpública L a transparencia está en la agenda quinquenal del Ban- co Centroamericano de Inte- gración Económica (BCIE). Dante Mossi, presidente de la institución, afirma que la institución requiere una serie de reformas para volverla más transparenteyasí subir suclasi- ficación de riesgo a AAA. La organización financiera multi- lateral nació en 1961 con los aportes de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. Luego se in- corporó Panamá, República Domini- cana yBelice. Los socios extrarregionales Méxi- co, Taiwán, Argentina, Colombia, Es- paña, Cuba yCorea. Los estatutos aprobados hace 60 añosestánbasadosen laconfidencia- lidad, “lo que significa quemuchas de las cosas que hacemos son confiden- ciales”, diceMossi. Recientemente, laasambleadego- bernadores, máxima autoridad del BCIE, aprobó una resolución para cambiar los estatutos y facilitar el ac- ceso a la informaciónpública. “Esta en marcha para ser más transparente y que lo que está ha- ciendo el banco no sea un secreto si- no una información que cualquier ciudadano (pueda conocer)”, asegura Mossi. “Si queremos ser un banco tripleA tenemos que ser un banco transpa- rente, donde sesepanabsolutamente todos los actos públicos que este ban- co hace. Esta es una reforma en cur- so”, recuerda. Otrade las reformasquea su juicio es necesario es que el BCIE se con- vierta enun “bancoverde”. En esta línea, la institución ha re- nunciado a financiar plantas de car- bónyhaoptadopor financiarproyec- tode energías limpias. “Esto nos ha ganado acceso a fi- nanciamientos mucho más blandos. El fondo verde del clima, que está ba- sado en Corea , nos dio una certifica- ción. Ahoraestamos certificadospara intermediar fondos verdes del clima”, comenta. El tren de pasajeros de San José tendrá un componente financiado por este fondo. “Estas reformas son para ser un banco más dinámico. Se hacen por las necesidades que la región tiene”, dice supresidente. Mossi opinaque laprensadebede ser una especie de “auditor social” de la institución para “hacer valer en for- ma individual el usode los recursos”. “Quiero que este sea un banco más entregado con los ciudadanos”, opina.

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