Revista El Economista - Abril 2019
82 • El Economista www.eleconomista.net Abril - Mayo 2019 Central Agrícola producesu propiaenergía Comopartede suestrategiade crecimiento, el GrupoCentral Agrícola invirtió $4.7millones enuna generadorade energía eléctrica, aguayabonoorgánico. POR: ENRIQUECANAHUÍ • GUATEMALA C on acceso por la carretera a Guanagazapa, Escuintla, en la región del Jocotillo, Villa Canales, se localiza la Granja Avícola del Grupo Central Agrícola, el cual invirtió $4.7 millones en la construcción y habi- litación de una planta de biodigestión con capacidad para generar 1 megavatio de energía eléctrica. De acuerdo con sus directivos, la tecnología que utiliza esta planta de biogás es única en Centroamérica. Por- que además de generar energía, pro- ducen fertilizante y agua para riego. La idea surgió con la necesidad de procesar por medio de su unidad de negocios, Agrogeneradora, el desecho derivado por la operación de la granja para obtener fertilizante orgánico y así minimizar su impacto en el medio ambiente. Uno de sus consultores les sugirió invertir en una planta de biodigestión. El trabajo de investigar al respecto, les llevó hasta una feria en Alemania, país que ha desarrollado ese concepto de la granja en donde las excretas de los animales y los residuos del maíz pro- ducen energía. Fue así como encontraron una com- pañía española que se dedica a diseñar este tipo de proyectos, y decidieron arrancar. Actualmente, la planta produce unmegavatio, pero tiene capacidad para generar un megavatio más. “La inversión en tubería es más o menos un 5 % o 10 % más sobre la inversión inicial, pues ya se tiene la infraestructura para poder hacerla crecer. La tendencia en el tema de manejo de desechos es que vaya en aumento. De aquí sale energía eléctrica, agua que uno la puede volver a usar para riego y, la parte sólida, es un fertilizante que más adelante, se puede comercializar”, explica Rodolfo Leiva, director general del Grupo Central Agrícola. Por ahora utilizan los residuos de la granja, pero planean recibir los de otros lugares siempre y cuando sean orgánicos como subproductos de grasas, grasas de restaurantes, subproductos de la industria alimenticia. “Es un reto pues es una tecnología nueva, el tema de capacitación es constante, la planta la operan tres personas. Esti- mamos que trabaja al 60 % de su capacidad productiva. Funciona como un estómago, se empieza a alimentar poco a poco por seis y ocho meses, para que llegue a producir lo máximo de gas; a partir de ahí, se estabiliza”, agrega Leiva. Seconsolidaenungrupocorporativo Aparte de la inversión en la planta de biogás, la firma, que hasta ahora, trabajaba con cada línea de negocio independiente, invirtió el año pasado en consolidarse bajo una sola sombrilla, de ahí que, bajo un mismo concepto, surge como Grupo Central Agrícola. “Este cambio implica inversión en recurso humano, en tiempo, económico, cambio de cultura internamente, mercadeo y comunicación, lo cual es necesario pues hace 10 o 15 años teníamos 100 clientes, ahora tenemos 1,500, por eso, invertir en comunicación es básico”, indica Leiva. Su propósito es crecer en ventas y productos. Actualmente tiene seis puntos de venta; el portafolio consta de 37 productos y quieren llegar a 50. Estiman que la posición en el mercado de nutrición animal es MACRO PRODUCCIÓN INTEGRADA 7 países tiene presencia la compañía. $4.7 millones invirtie- ronen laAgroge- neradora, des- puésdedosaños dedesarrollo.
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