Revista El Economista - Abril 2019
Loquehemos encontradoes que, en los países, el efectivopuede costar hasta 3% del Producto InternoBruto (PIB) entre eva- sión, reemplazodelmismobillete, faltade transparencia, etcétera. Entremás transac- ciones electrónicas existanmás se benefi- ciano soloel usuario, sinoque el gobierno yel recaudador porque estamos hablan- dodel 3%de laproductividaddel país en- tero. Entonces loque se está buscando con los gobiernos es incrementar la inclu- sión financiera, incrementar los pagos electrónicos y, apartir de ahí, generarmu- chamás transparencia, menos corrupción ymás inclusión tantodel pequeño comer- ciante comodel usuario. ¿Consideraquedebeserunaestrategia público-privada? Sí, la respuesta general es que estono lo podemos hacer solos. Necesitamos de to- dos los jugadores quequieranparticipar cuandoel 80%u85%de las transaccio- nes todavía sepuededigitalizar. ¿Cuál esel desafíomás importante paraexpandir labancarización? Hace tres o cuatro años, nos comprometi- mos a traer 500millones de individuos al mundo financiero. Vamosmás omenos en380millones. Nos quedaunaño largo, vamos a llegar. Ese es el númerouno, por- que es inclusión financiera yes nuestro compromiso conese segmento. Dos, hici- mos uncompromiso similar de llegar a 100millones depequeños comercios conaceptación, que es lomismode la in- clusión financieraperodesde el ladode ese sector. Quepuedanaceptarmedios depagodigital, que los habilitenpara te- ner acceso al créditoy los habilitenpara pagar y comprar conmedios depagos di- gitales. Vamos como en75millones de los 100millones. Ypara eso tenemos unpo- quitomás de tiempo, peroes unesfuerzo que estamos redoblando. Yel últimodato, el añopasado, nuestroCEOcomprometió $500millones auncentropara el creci- miento incluyente. ¿Cómoestá lapenetraciónde tarjetas decréditoen laregión? Loquehemos vistoenCentroamérica es quehaymás cuentas que tarjetas. Paramí esono tiene sentidodonde todavía tene- mos cuentas de ahorro con libretas. Eso estáprivando al individuobancarizado de tener un instrumentoque lo incluya realmente en las transacciones financie- ras. Paramí noes solamente el crédito (porque) lapenetraciónde tarjetas de cré- ditoesmuypequeña todavía. ¿Cómoestáelmanejode laseguridad en losmediosdepagos? Si realmente queremos incrementar la penetracióndel electrónico significa que tenemos que garantizar la seguridady la eficienciade cadaunade las transaccio- nes. Enelmundo físico seha resuelto con el chipyel pin. Esamisma seguridad se está trasladando al siguientenivel de tran- saccionalidad (sic) que es el Contactless, conel valor agregadoque la tarjetanunca salede tusmanos. Esteusuariodel Con- tactless transacciona (sic) 50%más que el usuariode chipypinpor el nivel de se- guridadque le genera. ¿Cuántoreduceel fraude? Esa condición redujoel fraude a sumíni- ma expresión, básicamentenoexiste. En elmundovirtual, loque estamos hacien- does protegiendo los datos del usuario cuando ingresa con la autenticacióny la toquenización (sic). Aunasí hemos crea- dounas capas deprotecciónalrededor denuestra infraestructura quenos permi- tendetectar unataque cuandoempieza. Unataquepuede ser deungrupode tar- jetas que sehancopiadoo clonadoy las quierenutilizar de algunamanera, unca- jerovulnerableoun sitioqueno tiene la seguridadcorrecta. Los ataques, nosotros los detectamos de inmediato con inteli- gencia artificial y los bloqueamos. ¿Yquépasaconel control del dinero yel ahorro? Cadavezmás, verá anuestros productos conherramientas de control, control no solamentede seguridad, sino control de presupuesto. • Loquehemos encontradoes que, en los países, el efectivopuede costarhasta3%del PIB entreevasión, reemplazo delmismobillete, faltade transparencia, etcétera”. “Si queremos incrementar lapenetracióndel electrónico, tenemosque garantizar laseguridady la eficienciadecadaunade las transacciones”. El Economista www.eleconomista.net Abril - Mayo 2019 • 81 EL ECONOMISTA/CORTESÍA
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